El cinghiale es el jabalí de la Maremma, y lo encontrarás por todas partes, muerto o vivo. Vivo, remueve el sotobosque entre Grosseto y el Monte Argentario, y sus huellas frescas en los senderos no engañan. Muerto, acaba en ragù, en embutido o en brochetas en la mayoría de las trattorie serias de la zona. Para ti, viajero, es un marcador concreto: su presencia en el plato o en el paisaje te dice si realmente estás en la Maremma o solo en una postal genérica. Pruébalo en pappardelle, pero ten en cuenta que su carne es intensa y a menudo más grasa que la del cerdo doméstico. No esperes un solomillo tierno: es un sabor de terruño que divide, y eso está muy bien.
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