🍷 Este sitio presenta vinos
Este contenido se refiere a bebidas alcohólicas. Por favor, confirma que tienes la edad legal para consumir alcohol en tu país de residencia.
El abuso de alcohol es peligroso para la salud. Consume con moderación.
El vino
Te recomiendo esta Riserva si buscas un Brunello di Montalcino que da un papel central al Sangiovese y a la crianza. El Santa Caterina d'Oro 2019 responde a una historia de selección parcelaria y de paciencia: las uvas proceden de los viñedos de Pianrosso y, después, el vino permanece más de tres años en grandes toneles de roble de Eslavonia antes de continuar su reposo en botella. Su perfil anunciado es especiado, marcado por la madera y dotado de una bella amplitud.
Ciacci Piccolomini d'Aragona se encuentra en las colinas de Montalcino, en la Toscana, un territorio cuyo nombre está íntimamente ligado al Brunello. La bodega perteneció a dos familias históricas italianas; desde 1983, una nueva generación se encarga de su gestión, preservando la herencia mientras mira hacia el futuro. Esta continuidad explica la elección de una Riserva en la que el tiempo y el cuidado de la materia prima cuentan tanto como el origen.
El Santa Caterina d'Oro se elabora exclusivamente con Sangiovese. Las uvas proceden de Pianrosso, de parcelas situadas entre 240 y 360 metros de altitud, sobre una superficie indicada de 11,69 hectáreas. Solo se seleccionan para esta cuvée las uvas más cuidadosamente escogidas. La fermentación se realiza en depósitos de acero inoxidable a temperatura controlada, seguida de una crianza de más de tres años en grandes toneles de roble de Eslavonia y de un reposo en botella de más de doce meses. El vino se presenta como un Brunello di Montalcino DOCG, cosecha 2019.
Las indicaciones de cata disponibles describen un tinto criado en madera, más bien especiado, con una influencia marcada de la barrica y una estructura amplia. Sin embargo, no precisan la tonalidad de su color ni aromas particulares en nariz; prefiero no inventar notas de frutas, especias o sotobosque. En la mesa y en la copa, puedes esperar, por tanto, un vino de presencia, cuyos referentes esenciales son el Sangiovese y la larga crianza. Es un retrato voluntariamente sobrio, fiel a la información publicada más que a una cata imaginaria.
Yo lo serviría junto a una tabla de embutidos o con quesos curados, dos maridajes que responden a su perfil estructurado sin desviar la atención del vino. Para una comida más abundante, las carnes rojas y la caza también figuran entre las combinaciones propuestas. Elígelo cuando tengas ganas de tomarte tu tiempo: una mesa de temporada, algunos comensales y un plato con carácter le ofrecerán un marco natural. Si aprecias los tintos toscanos en los que el Sangiovese se encuentra con una crianza prolongada, esta Riserva merece un lugar en tu próxima cata.
Para leer