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El vino
Me quedo con este Tuforosso por su manera de contar una Toscana menos esperada: la de los suelos de toba alrededor de Sovana, y de un coupage donde el Sangiovese se encuentra con el Merlot y el Teroldego. La cosecha 2023 se vinifica y luego se cría en depósito de acero inoxidable, sin paso por barrica indicado. Si buscas un tinto joven, ecológico y con una materia descrita como viva y sedosa, merece un lugar en tu mesa.
El Sassotondo Tuforosso es un IGP Toscana procedente de los viñedos de Sovana, en el sur de la Toscana. Las vides crecen en suelos de tufo sueltos y ácidos, pobres en materia orgánica pero ricos en potasio, magnesio y sodio. Esta composición da un contexto particular al vino; sin embargo, no basta por sí sola para atribuirle aromas minerales precisos. El trabajo en la viña es ecológico, sin aditivos químicos que puedan alterar el equilibrio natural del terroir.
La historia de la bodega comienza en 1990, cuando Edoardo Ventimiglia, camarógrafo, y Carla Benini, ingeniera agrónoma, dejan sus profesiones para instalarse en la región de Pitigliano y Sovana. Tras descubrir este territorio durante un curso de sumillería en Roma, retoman una pequeña finca abandonada y emprenden la tarea de devolver las viñas a buen estado. Su proyecto se centra en las cualidades de las variedades locales y en los suelos volcánicos. Sassotondo ha contribuido así a dar a conocer los vinos de esta zona, en particular el Ciliegiolo. El Tuforosso, por su parte, sigue otra partitura: 60 % de Sangiovese, 20 % de Merlot y 20 % de Teroldego, vendimiados a mano en el punto óptimo de madurez.
Las variedades se vinifican por separado, con levaduras autóctonas. La fermentación y la maceración duran de 15 a 20 días, y después el vino reposa algunos meses en depósitos de acero inoxidable. En cuanto a la cata, la información disponible no describe con precisión el color ni la nariz, así que prefiero no inventar matices de color ni de fruta. El perfil anunciado es el de un tinto vivo y sedoso, con una presencia en boca de intensidad media a alta. Su equilibrio se sitúa a medio camino entre lo frutal y lo especiado; la crianza en depósito preserva un estilo joven, sin huella de madera señalada.
Lo serviría con carnes blancas, embutidos o carne roja, maridajes indicados para este vino. La diversidad del coupage le permite encontrar su lugar tanto en una comida sencilla con una tabla de embutidos como frente a un plato de carne. No hace falta esperar una gran ocasión: ábrelo cuando tengas ganas de un tinto toscano ecológico, sin crianza en barrica, y deja que los platos realcen su carácter vivo y sedoso. Es una forma accesible de acercarse a los viñedos de Sovana, a través de un vino que combina variedades internacionales y el espíritu de la Maremma.
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