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El vino
En el Franze 2019, el Ciliegiolo y el Teroldego se encuentran en una parcela única, en el corazón de una Toscana menos esperada. Te recomiendo este tinto ecológico por su origen parcelario y su crianza moderada en barricas francesas ya usadas: aquí la madera acompaña al vino sin convertirse en el tema principal.
El Sassotondo Franze es un IGP Toscana procedente de un pago situado en Sovana, en la zona de Sorano y Pitigliano, alrededor de la antigua cuenca volcánica de Bolsena. Las viñas crecen sobre suelos de toba y fueron plantadas entre 1998 y 2003. Ciliegiolo y Teroldego componen el ensamblaje, dos variedades cuyos caracteres se presentan como complementarios: la estructura tánica del Teroldego responde a la elegancia del Ciliegiolo.
La historia de la bodega Sassotondo da a esta cuvée un arraigo particular. Edoardo Ventimiglia, operador de cámara de cine en Roma, y su esposa Carla Benini descubrieron este territorio y decidieron dejar el mundo del cine para revalorizar una finca abandonada. Su enfoque es ecológico, y el Franze solo se elabora en los años considerados muy favorables. La uva se vendimia a mano; cada variedad se vinifica por separado, sin adición de levaduras. La fermentación, incluida la maceración, dura de 25 a 30 días. Para la crianza, las indicaciones disponibles mencionan barricas francesas usadas: doce meses para la añada 2019, con una duración general anunciada de doce a dieciocho meses.
La ficha describe un vino tinto de cuerpo medio, con una intensidad situada a medio camino entre ligereza y potencia. Su perfil se inclina moderadamente hacia lo especiado más que hacia lo frutal, mientras que la crianza en barrica se mantiene discreta en la escala propuesta. Las fuentes no detallan ni el matiz de la capa, ni aromas precisos en nariz, ni sabores particulares en boca; por eso prefiero no atribuirle notas de cereza, especias o sotobosque que no están documentadas. Lo que cabe retener es la elección de un ensamblaje estructurado, una vinificación separada y una crianza en madera usada, en lugar de un perfil dominado por la barrica nueva.
La bodega recomienda tanto las carnes blancas como las rojas. Me lo imagino de buena gana con un ave asada o una pieza de ternera, según la comida y el antojo; son pistas de maridaje, no una promesa de cata. Sírvelo en una cena en la que puedas tomarte el tiempo de descubrir un vino de parcela, moldeado por dos variedades y por un terruño de toba. Si buscas un tinto toscano ecológico que privilegie el origen y una presencia medida de la madera, el Franze 2019 merece un lugar en la mesa.
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