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El vino
Te recomiendo este Testamatta por su arraigo en varios paisajes de la Toscana y su crianza larga en madera, más que por una promesa de cata ya hecha. Este tinto ecológico, elaborado con Sangiovese y clasificado como IGT Toscana, refleja un trabajo de parcelas y de paciencia, con una historia de bodega nacida de una elección imprevista.
La aventura de Bibi Graetz en el vino comienza en 1990, cuando el arrendamiento de los viñedos alrededor del Castello di Vincigliata, castillo familiar cerca de Fiesole, llega a su fin. Artista antes de convertirse en viticultor, Graetz se implica entonces en la viticultura. Para el Testamatta, la bodega ensambla uvas procedentes de cinco zonas: Lamole y Montefili, en el corazón del Chianti Classico, entre 400 y 600 metros de altitud; Vincigliata, cerca de Florencia, a 280 metros; Londa, al norte de Florencia; y Siena, al sur, en torno a 250 metros. La añada 2022 es un Sangiovese, cultivado según prácticas naturales y respetando la variedad, indica la fuente. El vino lleva la mención IGT Toscana.
Las parcelas se siguen por separado y la vendimia puede dar lugar a hasta ocho pasadas por los viñedos, para controlar la madurez de los racimos. En la bodega, las uvas se seleccionan, se desgranan y se prensan; cada parcela se vinifica por separado. La fermentación se desarrolla con levaduras autóctonas, en barricas abiertas de 225 litros, sin control de temperatura, con seis remontados diarios. La maceración con los hollejos dura de siete a diez días. El vino se cría después al menos dos años en barricas de roble antiguas, con más de una década de uso; la ficha de la añada indica también 24 meses en barrica de roble. Las fuentes disponibles no dan notas precisas sobre el color, la nariz o la boca: prefiero decírtelo en lugar de inventar aromas o una textura.
Por su variedad y su origen, lo situaría con gusto en el centro de una comida donde la cocina tenga carácter: una carne a la brasa, un guiso o unas pastas acompañadas de salsa de tomate pueden ofrecer buenos maridajes para explorar. Sírvelo con un plato generoso, sin intentar enmascarar el vino con sabores demasiado potentes; la crianza en madera y el trabajo del Sangiovese merecen que le dejes espacio. Es también una botella para abrir y tomarse el tiempo de hablar de los paisajes de los que reúne las uvas, desde Fiesole hasta las colinas del sur. Si aprecias los tintos toscanos construidos en torno al Sangiovese, este Testamatta 2022 puede ser una bonita invitación a descubrir la diversidad de los terroirs de Bibi Graetz.
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