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El vino
En este Bolgheri Bianco, el Vermentino se encuentra con una crianza en madera que le da una expresión menos simplemente inmediata que un blanco vinificado únicamente en depósito. Me gusta esta alianza entre una variedad ligada al paisaje toscano y la elección paciente de Alessandro Scappini: cuatro meses de crianza en madera, sin borrar el origen del vino.
Podere Il Castellaccio se encuentra en Bolgheri, en la Toscana, una denominación conocida por sus vinos. La historia de la bodega está ligada a la familia Scappini: las viñas fueron plantadas por el abuelo de Alessandro, en una época en que la región tenía menos reconocimiento que hoy. Alessandro decidió continuar ese trabajo y poner en valor las variedades del lugar, en lugar de seguir las tendencias. Esta continuidad da un contexto concreto al Ardiglione: es un blanco procedente de una bodega familiar, sobre tierras trabajadas en agricultura ecológica.
La añada 2025 se elabora a partir de Vermentino, vendimiado a mano en el momento considerado óptimo. Los suelos de Bolgheri se describen aquí como arcillosos y compuestos de galestro, una roca esquistosa. En la bodega, las uvas se desgranan, se pisan y después se prensan. La fermentación comienza en depósitos de acero inoxidable a temperatura controlada, con levaduras seleccionadas; una parte del vino pasa por una maceración y una crianza en barricas. Por último, el conjunto madura cuatro meses en madera antes del embotellado. El resultado se sitúa a medio camino entre una expresión joven y un blanco marcado por la barrica: las referencias de cata disponibles lo sitúan en 4 sobre 9 para la madera y el cuerpo, y en 7 sobre 9 para la intensidad aromática.
La descripción del vino evoca un buqué intenso y complejo, sin precisar notas de fruta, flores o especias. Prefiero limitarme a eso antes que inventar aromas. Cabe esperar, por tanto, una nariz expresiva, pero la información disponible no permite nombrar con precisión lo que se desprende. Tampoco se detalla el color. En boca, las indicaciones sitúan el vino en un registro de cuerpo moderado, más que en el de un blanco muy ligero o amplio. La crianza en madera es un elemento importante de su perfil, pero nada permite afirmar que domine las sensaciones. Es un enfoque bastante claro: un Vermentino de Bolgheri, ecológico, trabajado en depósito y acompañado después por la madera.
Yo lo serviría con pescado blanco, mariscos o una ensalada, tres maridajes recomendados para este vino, y también lo tendría en mente para el aperitivo. Su lugar es natural en la mesa cuando buscas un blanco aromático sin buscar una gran potencia de cuerpo. El Ardiglione 2025 también puede abrir una comida inspirada en la costa toscana: una botella para compartir con calma, tomándote el tiempo de descubrir lo que el Vermentino y su crianza revelan en la copa.
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