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El vino
En este Brunello di Montalcino, el nombre Cosimo rinde homenaje al abuelo que decidió hacer de Montalcino el hogar de su familia. También destaco un enfoque atento a la viña: el Sangiovese se cultiva en agricultura ecológica, y luego el vino toma su tiempo para madurar largamente en barricas. Si buscas una botella en la que la historia familiar se une a una crianza marcada, este 2019 merece que te detengas en él.
La historia de Palazzo comienza con Cosimo Loia y Antonietta Palazzo, originarios de Benevento. Tras haber tenido éxito como restauradores en Inglaterra, soñaban con volver a Italia y pasar allí su jubilación. Descubrieron una finca de doce hectáreas en Montalcino, en la Toscana central, en los años 1980. El lugar, que aún no era ampliamente conocido, les pareció sin embargo prometedor para la viña. Cuarenta años después, la tercera generación continúa su trabajo. El vino lleva el nombre de pila de Cosimo en homenaje al fundador, y narra ese vínculo familiar sin separarlo de su lugar de origen.
El Palazzo Brunello di Montalcino Cosimo 2019 pertenece a la denominación DOCG Brunello di Montalcino. Se elabora a partir de Sangiovese, también llamado Brunello, procedente de viñas plantadas en 1985. Los suelos se describen como áridos y pedregosos, con caliza, arena, grava y rocas. Las uvas se vendimian a mano en su punto de madurez. En bodega, la fermentación se realiza en depósitos de hormigón, sin adición de levaduras, y la maceración dura 24 días con remontados suaves. Después, el vino envejece 40 meses en barricas de roble de Eslavonia, de distintos volúmenes, entre 5 y 10 hectolitros, y luego reposa todavía de seis a ocho meses en botella antes de ponerse a disposición.
El color es el de un vino tinto, pero las notas disponibles no precisan ni su matiz ni su intensidad. Tampoco describen aromas concretos: prefiero no inventar una nariz de frutas, especias o sotobosque. El perfil comunicado, sin embargo, lo sitúa del lado especiado, con un valor de 7 sobre 9, y marcado por la crianza en barrica, también a 7 sobre 9. Su cuerpo se evalúa en 8 sobre 9. Estos referentes dibujan un Brunello estructurado, con una madera bien presente, más que un tinto ligero para beber sin pensar.
Lo serviría con carne roja o caza, maridajes propuestos para este vino y a la altura de su cuerpo. También puede acompañar una tabla de embutidos o de quesos curados, para una degustación más sencilla en la que te tomas el tiempo de dejar que el vino se abra. A la mesa, dale un poco de espacio y elige sabores bastante intensos para responder a su crianza. Si quieres probar un Brunello ligado a una historia de familia y a un largo paso por barrica, este Palazzo Cosimo 2019 ofrece una bonita ocasión para tomarte tu tiempo.
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