El salami, en la Maremma, es mucho más que un simple embutido. Olvida las versiones industriales que conoces. Aquí hablamos de productos artesanales, a menudo procedentes de cerdos criados al aire libre, como el Cinta Senese. Cada pueblo, a veces cada familia, tiene su receta, sus especias, su curado. Encontrarás salamis más o menos grasos, más o menos picantes, a veces con hinojo silvestre. Probar un salami local es sumergirse en la historia y el terruño. Es la prueba concreta de un saber hacer que se transmite. No te vayas sin haber degustado un fino crostini con un buen salami de la Maremma.
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